miércoles, 15 de noviembre de 2017

Si mi cuerpo no es real, y la enfermedad no es real, ¿cómo hago para curarme?

Publico aquí esta respuesta de Nick Arandes, que me ha parecido muy acertada, a la pregunta que todo estudiante del Curso de Milagros se hace en un momento u otro.


Pregunta: “Hola Nick, de antemano quiero agradecerte que contestes tantas preguntas constantemente, porque ayuda a que todos poco a poco vayamos desprogramándonos de creencias. Gracias.

Tengo una pregunta, que a veces no sé como enfocarla, o no sé si sigo el camino correcto. Desde que nací "herede" hipocausía auditiva (sordera), por lo que he estado investigando viene desde mi bisabuelo por parte materna, "heredándolo" generación en generación. Según Un curso de Milagros no somos un cuerpo, la enfermedad no es real, o sea que mi "problema" auditivo no es real, intento enfocarlo desde ahí, medito desde ahí, se lo entrego al Espíritu Santo ,pero a la vez, espero oír, y eso me causa sufrimiento. Me desespera y me ataco a mí misma diciéndome que me creo que mi enfermedad es Real, en vez de enfocarla como una ilusión.

Observo mis pensamientos todo el tiempo, visualizando que todos sean positivos. Quizás el "problema" es esperar resultados, dado que oír es uno de los 5 sentidos que tenemos y que constantemente "dependemos" de él. Tengo subidas y bajadas de ánimo respecto a este tema. Pero a la vez tengo fe de que todo está en la mente. Llevo audífonos desde hace unos años, y me digo que quizás mi apego a ellos hace que yo misma me crea que los necesito. Gracias Nick por todo, Un abrazo de Alma.”

Comentario: Lo que percibo es que tienes una confusión de niveles, y eso es muy típico cuando empezamos con el Curso, porque no queremos soltar esa identidad falsa que hemos forjado y que tanto anhelamos. Sin embargo, esa identidad falsa es la razón por la que sufrimos, así que vamos a disecar un poco tu pregunta.

Dices: “Según Un curso de Milagros no somos un cuerpo, la enfermedad no es real, o sea que mi "problema" auditivo no es real…” Según el Curso el cuerpo no es real. Por lo tanto si el cuerpo no es real, ¡no hay nada! Y como no hay nada, no puede haber enfermedad. ¿Por qué? Porque para que exista la enfermedad tiene que existir un cuerpo.

Y como lo que somos es Mente y no cuerpo, la enfermedad no existe ¡PARA LA MENTE! Pero siempre y cuando yo me identifique en la mente como un cuerpo, la enfermedad, si está siendo experimentada, es simplemente parte del guión y se acabó.

No obstante, el Espíritu Santo, mediante un cambio de mentalidad nos enseña a percibir la irrealidad de esta experiencia, y por consiguiente, así ninguna enfermedad tendría el poder de quitarnos la paz, aunque la enfermedad se experimentara. ¿Ves la diferencia?

Continuando con tu pregunta, cuando dices: “…o sea, que mi "problema" auditivo no es real, intento enfocarlo desde ahí, medito desde ahí, se lo entrego al Espíritu Santo ,pero a la vez, espero oír y eso me causa sufrimiento.” Bueno, tu “problema” auditivo es solo eso. No es un problema a menos que tu lo percibas como un problema, y por consiguiente sufres.

Si yo no pudiese oír no escucharía la televisión de los vecinos por la noche, y podría dormir en paz. Jejeje! :o) ¡Es una broma!

También cuando dices que tu problema auditivo no es real, mientras que todavía te identificas con el cuerpo, lo que estás intentando es hacer parte de la ilusión real y parte no. En otras palabras, la ilusión es que crees ser un cuerpo. No obstante, quieres curar la enfermedad, mientras que simultáneamente quieres mantener el cuerpo, y ya dijimos que el cuerpo no existe.

Por lo tanto, es como cuando estas durmiendo y dices que quieres despertar del sueño. No puedes despertar de algunas partes del sueño y no de otras, porque una vez que abres los ojos TODO el sueño desaparece. Para que puedas experimentar paz, lo que necesitas, no es curar la audición, sino que mas bien recordar que no eres el cuerpo que experimenta el problema de audición, sino que en realidad eres la mente que está soñando toda esta película, de manera que puedas dejar de tomártela en serio. Ese es en sí el cambio de mentalidad.

Una vez que la identificación es con la Mente y no el cuerpo, y por consiguiente el miedo desaparece, si ocurre un cambio en la forma, donde la audición se recupera, sería porque ayudaría en tu proceso de despertar del sueño. De nuevo, o eres cuerpo o eres Mente, pero no puedes ser un poco de uno y un poco de otro. En otras palabras, o es verdad o no es verdad.Y la Verdad es verdad, y el resto -la experiencia física- es ilusorio.

Por algo el Curso nos recuerda; “La elección no es entre qué sueños conservar, sino solo si quieres vivir en sueños o despertar de ellos. De ahí que el milagro no excluya de su benéfica influencia algunos sueños. No puedes quedarte con algunos sueños y despertar de otros, pues o bien estás dormido o bien despierto. Y soñar tiene que ver únicamente con una de estas dos posibilidades.” T-29.IV.1:5-8

Si quieres que el Espíritu Santo te ayude a experimentar la verdadera paz, lo que no puedes permitir es que tu situación auditiva te distraiga. No significa que no puedas continuar buscando ayuda para corregir esa situación, si así lo deseas, pero lo haces consciente de que no eres cuerpo, sino que eres Mente, y que lo que en realidad deseas es paz ¡y nada más! Paradójicamente, desde la paz, si alguna ayuda fuese necesaria, sería la perfecta para ti.

Así es como permites que el Espíritu Santo sane la mente. De lo contrario, estás dándole realidad a lo que ya dijimos que no existe. Y por eso sufres. Mas eso no te libera. Por algo el Curso nos recuerda: “Curar un efecto y no su causa tan sólo puede hacer que el efecto cambie de forma. Y esto no es liberación." T-26.VII.14:2-3

Miremos esa linea con los paréntesis añadidos; “Curar un efecto (el aparente problema) y no su causa (la creencia en la separación) tan solo puede hacer que el efecto cambie de forma (que el aparente problema se “arregle”). Y esto no es liberación (no es liberación porque todavía te crees separada de Dios, viviendo una experiencia física).” T-26.VII.14:2-3

Y parte de la arrogancia del ego en querer cambiar algo en el mundo, es que nos hace creer que sabemos lo que queremos, que sabemos lo que nos hace feliz, y nos pasamos todo el tiempo intentando constantemente cambiar las cosas aquí, sin darnos cuenta de que eso es como ordenar las sillas en un barco que se está hundiendo.

El Curso lo pone de otra manera: “Tu única función aquí es decidir en contra de decidir qué es lo que quieres, reconociendo que no lo sabes.” T-14.IV5:2 A fin de cuentas, “Bendita criatura de Dios, ¿cuándo vas a aprender que sólo la santidad puede hacerte feliz y darte paz?” T-15.III.9:1

Por lo tanto, no tienes que entregarle al Espíritu Santo tu problema de audición para que Él lo cambie, y es también irrelevante de quéprocedió, o si es genético o no. Un cambio de mentalidad en ti pasa por alto toda la historia, y pueda ocurrir que hasta se “cure” lo imposible, porque el Espíritu no se rige por las leyes del mundo de las ilusiones. Pero no permitas que tu experiencia te distraiga de la paz de Dios, de la Verdad.

Mejor, entrégale todos los juicios que tienes sobre tu aparente problema y sobre ti misma, en completa aceptación de lo que es, para que Él pueda llevar tu mente hacia la verdadera paz. Y ese regalo lo puedes obtener ahora mismo, pues si de corazón deseas la paz de Dios, esta se te ha dado.

Una cosa más. Cuando comentas: “Observo mis pensamientos a cada rato, visualizando que todos sean positivos.” No vamos a negar que es importante tomar conciencia de nuestros pensamientos, pero tomar conciencia de ellos no es aceptar los “positivos” y rechazar los “negativos”, sino que más bien es no juzgar ningún pensamiento, ni como “positivo” ni como “negativo”, pues eso simplemente les da a los pensamientos un poder que intrínsecamente no tienen, y por algo los juzgas y te afectan.

Si aprendes a verlos como el Curso te enseña a verlos, aceptarás todos los pensamientos sin juzgarlos, y por lo tanto no tendrán el poder de afectarte. Se observarán como nubes pasajeras.. Y desde ahí experimentas paz.

Recuerda; todo pensamiento es neutro hasta que tú proyectas un significado en él. Este significado puede ser: este pensamiento es positivo, y/o este es negativo. Porque si todos esos pensamientos son parte de ti, estás aceptando una parte de ti, mientras que niegas otra, y por consiguiente te sientes dividida. Abrázalos todos recordando que: “Nada de lo que veo significa nada.” W-pI.1

domingo, 29 de octubre de 2017

About time, space, and other silly things

Time does not exist; you make it yourself, who do not exist either.

You make it up in the mornings, when you come into awareness.

It is the same with space and with all the things that you put in it, which, as they do not stand –because they do not exist– you under-stand them.

Actually, time, space, the things and you –all– is the same; ideas, which do not exist either.  

To exist is serious business, because it is forever, but you do not like that, because you are not serious, you like playing with silly things and under-stand them.

You do not want to know, because if you did, you would disappear, and, obviously, you do not like that.

Everything about your crazy doing is thinking, which you do not understand, because it happens before your awareness of yourself.

You do not think. There is the thought of you thinking, but it is not of yours, but you of it.

You are a miss-under-standing. How bad¡ But do not worry, there comes arrogance in your rescue.

As arrogance arrives from the mists of ignorance, you are free to be whatever you want.

But the bad news about that is that it is not true.

In fact, you can do nothing, because you are not cause; you are effect. An effect who thinks of himself to be cause.

But this, again, is not true either, because, being an effect, you do not think; you are thought.

Everything is an illusion, a beautiful word that comes from the Latin, illusio, or cheat.

You are a misunderstanding riding on arrogance.

So, relax. There is nothing that you can do to help it.

Remember that you can do nothing, as you are not cause of anything.

The good news here is that you are innocent. You are not to be blamed for all this mess, that, in any case, is not happening at all.

What a relief¡

La condición de la humanidad

Querido amigo:

He leído con agrado tu artículo, y otros más, y veo que estás bastante indignado. Me da la impresión que piensas que las cosas van mal, que la vida funciona mal porque no responde a tus expectativas.

Quizás encuentres algún provecho y obtengas algún beneficio emocional si consideras la situación desde un punto de vista diferente: La vida es perfecta y yo tengo que estar equivocado porque reconozco que no me gusta cómo me siento.

La clave del problema es que tú - y como tú, la inmensa mayoría- has creído lo que te dijeron de pequeñito y que no es verdad. Te dijeron que tú, y el resto de la humanidad, erais Homo Sapiens, y eso, mucho me temo, no es cierto.

En realidad eres un Homo Carentis Stultus en una improbable evolución hacia Homo Inscius, y digo eso porque lo más probable es que os autodestruiréis en el proceso, pues tal es vuestra naturaleza. Si conseguís dar el salto, entonces sí llegaréis con absoluta seguridad a Homo Sapiens y después definitivamente despertaréis como puro Sapiens.

Lo que llamas vida es tan solo el ámbito imaginario en el que esta "evolución" ocurre. Este escenario es un espejo perfecto de tu propia conciencia en el que ves reflejado todas las carencias que crees tener. Es el perfecto plan de estudios que tú mismo has diseñado para que lo que no aprendas por discernimiento lo aprendas por sufrimiento. Eventualmente aprenderás, eso es seguro.

Te describo a continuación las características de tu condición y hacia adonde debes apuntar. Quizás te sirva.

• Las características del Homo Carentis Stultus son:

o No sabe y no sabe que no sabe
o Está permanentemente buscando cosas
o Tiene opiniones sobre todo
o Se esfuerza por todo
o Vive en un mundo de cosas importantes que le hacen sufrir
o Se considera a sí mismo muy importante
o Teme a muchas cosas
o Vive en el pasado o en el futuro
o Alberga resentimientos y expectativas
o Se ataca a sí mismo y a los demás
o Su pensamiento es confuso, irracional y contradictorio
o Tiene la tendencia a destruir y autodestruirse
o Es fuertemente posesivo
o Es infeliz
o Constituyen la inmensa mayoría de la humanidad

• Las características del Homo Inscius son:

o No sabe y sabe que no sabe
o No busca nada
o No juzga nada
o Su comportamiento es fácil natural y ajustado al momento
o No le da importancia a nada
o No se considera importante
o No teme a nada
o Vive en el presente
o Todo lo perdona y no espera nada de la vida
o Enseña el arte de vivir, sin proponérselo
o Su pensamiento es claro, racional y consistente
o Disfruta de la vida
o Es generoso
o Constituye una fracción minúscula de la humanidad

Así que, relájate y trabaja en ti mismo, hay mucho por hacer, y sobre todo, no sufras y confía.

Un abrazo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El mundo real

¿Existe el mundo?

En cualquier caso, la respuesta a esta pregunta depende del sistema de pensamiento que utilicemos para responderla. Sin entrar en demasiadas profundidades, podemos intentar responder  preguntas más simples, tales como: ¿Qué mundo conocemos? ¿Cómo lo conocemos? Este breve artículo trata sobre eso.

Lo primero que se nos hace evidente es que el mundo que conocemos está en nuestra mente. Conocemos el mundo en, o con, nuestra mente.

Realmente, llamamos conocer a “significar”, a encontrar significado en las cosas que creemos percibir. El significado que tiene para nosotros.

En realidad, el significado de las cosas es la definición que tenemos sobre ellas. El conjunto de atributos que les hemos asignado. Estos atributos, en general, suelen ser estrictamente funcionales y descriptivos. Hacen referencia a su función, su utilidad y su propósito, y básicamente responden a la pregunta “Para qué”. Para qué sirve esto.

Así, a una taza se le asigna la función de contener líquidos para beber, habitualmente líquidos calientes. Los distinguimos de otros contenedores similares por otra serie de atributos; como su tamaño, su forma, el material del que está hecha, su color, o la existencia de un asa para cogerla.

Tanto su función, como sus atributos, han sido definidos, han adquirido significado, por razón de su especificidad, es decir, su cualidad de ser diferentes de otros, de estar separados de otros de su misma categoría. En términos generales, podemos decir que hemos entrenado nuestra mente para percibir contrastes, diferencias, a cada una de las cuales le hemos adjudicado un significado específico, una determinada definición. Una especie de “etiqueta”.

Así, usamos la mente asignando etiquetas a todo lo que creemos percibir, y a eso le llamamos: la realidad.

Es obvio, por lo tanto, que se trata de una realidad interpretada mediante el establecimiento de etiquetas previamente definidas.

Otra cosa interesante, es notar que todas estas definiciones las hemos “aprehendido” o aprendido en el pasado. Así, cuando describimos el mundo que creemos percibir, en realidad, estamos describiendo lo que aprendimos en el pasado, por eso, podemos decir: “Solo veo el pasado”. Ideas o juicios realizados o aprendidos en el pasado.

También se puede ver con claridad que, aun cuando estos atributos y funciones pretenden ser objetivos y absolutos, en realidad son arbitrarios y relativos. Un zapato puede ser considerado grande por un hombre bajito, y pequeño por un hombre muy alto. Un adulto puede que encuentre liviano un objeto que a un niño le resulta pesado. Un coche sencillo puede ser considerado con desdén por alguien acostumbrado a conducir coches de lujo, y una maravilla si es mi primer coche.

Esto es muy interesante, porque nos permite entender dos cosas importantes:

Una. Que los juicios o valoraciones de las cosas percibidas dependen del sujeto que las percibe.

Dos. Que su impacto emocional depende del juicio previo repercutido en una escala de valores.

Si ahora centramos nuestra atención sobre el sujeto que percibe, en lugar de sobre la cosa percibida, también podemos llegar a una serie de interesantes conclusiones.

El sujeto perceptor también se considera a sí mismo sujeto percibido, y de acuerdo a las mismas consideraciones antes expuestas, se interpreta a sí mismo y dice que se “conoce” a sí mismo. Es decir, se asigna una serie de funcionalidades y atributos. A eso se acostumbra llamar “ego”.

De igual manera que como ocurre con las cosas percibidas, el perceptor se “cosifica” a sí mismo y se interpreta con definiciones aprendidas, heredadas de otros, y provenientes del pasado. El individuo ha sido “educado” para percibirse a sí mismo de una determinada manera, para interpretarse y llegar a un “conocimiento” de sí mismo que, en realidad, no es otra cosa que una serie de etiquetas que le han sido asignadas por otros previamente, o por sí mismo. No solo se le ha dicho “quién es”, sino también, cómo debe interpretar la realidad, y le han explicado que ese proceso se llama “pensar”, cuando, en realidad, no es más que asignar etiquetas de pasado a lo que cree percibir.

Este funcionamiento de la mente de asignar etiquetas de pasado a lo percibido es un proceso totalmente automático, y es totalmente arbitrario y relativo a la educación recibida. Al ejercicio de ese proceso automático de evaluación de las circunstancias interpretadas según la asignación de etiquetas de pasado, se le llama “vivir”. Obviamente se trata de un proceso absolutamente condicionado sobre el cual el individuo no tiene ninguna opción. Ha sido totalmente “programado” para pensar que su vida es eso. La libertad individual, o la capacidad de la mente para elegir entre diferentes opciones es una quimera. Es tan solo aparente, pues la mente individual ha sido programada por la educación para interpretar el mundo de una determinada manera. El problema, es que el individuo ni siquiera lo sabe. No es consciente de que tanto su propia consideración de sí mismo, como su interpretación de todo lo que percibe, es fruto de la implementación de un aprendizaje. Por eso, el comportamiento humano es totalmente previsible. Para prever lo que una persona va a interpretar, sentir o hacer ante una determinada circunstancia, solo es necesario conocer cuál ha sido su programación. El individuo la ejecutará dócilmente, pues no siendo consciente de ella, nunca la cuestionará. Incluso aquellos que se ven a sí mismos como inconformistas y rebeldes están “pensando”, sintiendo y actuando conforme a lo que le dicta su programación específica, hija de su pasado.

De esta manera, es muy fácil convencer a la gente de cualquier cosa y hacerles hacer o sentir cualquier cosa. Solo es necesario conocerles lo suficientemente bien. Siempre responderán de forma previsible y automática. Esto ocurre constantemente en nuestro mundo, y mucha gente, en realidad, todo el mundo, utiliza este método para conseguir sus propósitos, en algunos casos -los políticos, las agencias de márquetin y publicidad- en el torpe convencimiento de que poseen un tipo de saber “secreto” que permite conseguir de los demás cualquier cosa, inciden en el colectivo humano para influirlos de cara a conseguir sus oscuros fines. También los líderes “religiosos” lo hacen. Todos ellos intentan vender un producto o una idea para conseguir un beneficio personal, una posición de poder, o lo que aún es más peligroso, para “salvarte” de alguna cosa.

En lo que esos individuos no reparan, es que las motivaciones que les llevan a semejantes comportamientos, son fruto del mismo tipo de programación, y que lo que ellos mismos hacen también es previsible e inevitable.

Este artículo se titula: El mundo real. Y con esto pretendo referirme lo que es “per se”, no al mundo interpretado, que como hemos visto, es arbitrario, relativo y subjetivo. Me estoy refiriendo al mundo que puede ser considerado de igual manera por todas las mentes.

Aunque pueda parecer un ejercicio trivial, que de hecho, debiera serlo; percibir lo que es, lo que hay, se convierte en una tarea que entraña una enorme dificultad,  porque para ello es necesario “desprogramar” la mente. En realidad, esta es la tarea de todos los caminos espirituales y el objetivo de las más altas filosofías.

Tengo que anticipar, querido lector, que aunque tu ánimo pueda estar bajo al contemplar la deprimente situación en la que te encuentras, que para todo esto existe una feliz salida. En realidad, todo se trata de un simple malentendido. Has confundido lo que eres con lo que piensas que eres, y tú, querido lector, no eres lo que piensas que eres, sino el que piensa lo que piensa que es.

Considera esto con un poco de atención, y seguro que alguna luz aparecerá en tu mente. Es evidente que no se trata de un ejercicio que estés acostumbrado a hacer. Nadie te lo ha enseñado, ni siquiera te habían planteado esa necesidad o esa posibilidad, pero la recompensa por hacerlo, se llama libertad, se llama el mundo real, Y entonces, tanto tú como ello, os convertís en uno y lo mismo. Os convertís en luz. Os convertís en amor.

Que así sea.

martes, 22 de agosto de 2017

UCDM dualismo-no dualismo

Aunque llevo bastante tiempo estudiando y practicando UCDM, hace poco tiempo que he tomado plena conciencia de la estructura de su enseñanza. Es bien cierto que su pronunciamiento fundamental es absolutamente no dualista, y en su sentido más estricto, sin embargo, sus planteamientos son marcadamente dualistas. Esta dicotomía expresada a lo largo de toda su exposición genera la percepción de aparentes contradicciones insoslayables, que en realidad son paradojas reflejadas en ideas que se expresan simultáneamente en sistemas de pensamientos dispares, en diferentes paradigmas.

Casi sin darme cuenta, me he visto explicando los dos sistemas, tan distintos, en diferentes ámbitos. Los jueves doy un curso al que he llamado El arte de vivir, donde básicamente presento las técnicas y razones que propician la consecución de la paz por parte del ego. Todo ello basado en las enseñanzas de UCDM. Es un curso que puede ser muy interesante y efectivo para todos aquellos que piensan que son personas, que viven en este mundo y que quieren llevar una vida mejor, más pacífica y más feliz. Y ciertamente, si siguen esas directrices lo conseguirán... aparentemente.

Los viernes, en las reuniones del Curso, mantengo una tesis totalmente diferente: la experiencia de este mundo es ilusoria, ni siquiera hay nadie para tenerla, por eso, no hay que hacer nada, ya que el mismo hacer es imposible, pues no existe un actor efectivo... y sin embargo, lo parece. La diferencia entre ser y parecer ser es algo que se le escapa totalmente al ego. Es un concepto absolutamente inasequible, siendo él mismo la arrogancia de ser. El viejo dicho descartiano de "Pienso, luego existo" encierra la mentira fundamental de que hay alguien ahí pensando algo. Ni hay nadie, ni hay ahí, pero de nuevo... lo parece.

La frase del Curso "Mientras sigas creyendo estar en el tiempo..." pone las cosas en perspectiva, pues toda la enseñanza dualista del Curso está enfocada en esa dirección: el desmontaje de las creencias mediante la desinversión en causa y propósito, el perdón. El Curso promete sueños felices antes de despertar a quienes siguen sus enseñanzas, pues cuando alborea la verdad en la mente, lo que esta conoce es que "No hay nada que hacer", en realidad, nunca hiciste nada, pues tú, que nunca has existido, no despertarás como tú, lo harás como el Hijo de Dios que en verdad eres.

lunes, 26 de junio de 2017

La naturaleza de la realidad

El mundo es ilusorio. Eso dice Un curso de milagros y la tradición Advaita y el Budismo. ¿Pero qué significa esto? ¿Qué implica?
Cuando sueño, durmiendo, de noche, creo que todo lo que veo y lo que me pasa es real. El paradigma no dualista afirma que la "realidad" a la que despertamos por las mañanas no es más que otro sueño, un mundo también ilusorio, esto es, que lo que experimentamos no es real. Pero, para entender esto, hay que comprender lo que significa "real" bajo el paradigma no dualista.
En este sistema de pensamiento, real significa estable, permanente... siempre, es decir, por toda la eternidad. La eternidad es, sin embargo, un concepto absoluto, y en el paradigma dualista, los conceptos absolutos no existen, solo existe lo concreto, lo limitado, lo medible. Por eso, para el dualismo, Dios es un concepto ilusorio, no puede ser "real" desde ese punto de vista, Dios no es comprensible ni aceptable.
Lo que ocurre aquí, es que ambos sistemas de pensamiento son mutuamente excluyentes, lo cual, por otra parte, es perfectamente lógico, pues tal es la naturaleza de los modelos o sistemas de pensamiento: los paradigmas. Cada uno es completo en sí mismo, y lo real es definido por sus propios parámetros.
Por eso, ¿es lícito decir que el mundo es una ilusión desde el dualismo? Evidentemente no. Para el paradigma dualista el mundo es real, así como el cuerpo y la noción de individuo. Por eso yo, como individuo, como persona, me considero perfectamente válido y real. Pero atención, si afirmo que yo soy real, eso implica que Dios no es real. Ambos conceptos son incompatibles; lo concreto y lo absoluto.
También por eso, decir "Yo creo en Dios" es una perfecta insensatez, una afirmación gratuita sin ningún fundamento, pues afirmar que los conceptos absolutos existen en el universo de lo concreto es una contradicción intrínseca en sus términos.
Los ateos tienen razón: Dios no existe... para ellos. Y la pregunta aquí es: pero, ¿ellos existen?
La verdad es que ellos sí existen, pero solo para ellos mismos, para Dios, ellos no existen. Para Dios el mundo es ilusorio. Por eso el Curso de milagros dice que Dios no sabe nada del mundo.
A estas alturas tenemos que darnos cuenta, y asumir que no podemos albergar los dos paradigmas simultáneamente, el dualista y el no dualista. Son incompatibles. Podemos decir: yo no creo en Dios, porque yo existo y Dios no. O también podemos decir: Dios existe, pero yo no existo, sé que el mundo es una ilusión, y la misma idea de mí mismo también lo es.
Pero entonces, ¿quién está negando su propia existencia? ¿el "Ser"? ¿la "existencia misma"? ¿la "Conciencia"?
El "Ser" no puede decir de sí mismo que no es. La "existencia" no puede decir que no existe. Eso es absurdo.
La trampa aquí está en el concepto de individuo inherente al concepto de yo. Lo que en realidad no existe es el individuo, el concepto de indivi-dualidad. En el paradigma dualista, sí existe, es su misma esencia. En el paradigma no dualista, no. Todo es Uno y lo mismo. Lo cual, evidentemente, repugna a la mente individual, porque la niega, niega su misma existencia.
- Pero entonces, ¿con cuál me quedo? ¿cuál es cierto? 
- Tú con ninguno, ¡idiota!, tú no existes.
- Pero, ¡yo sí existo!. Veo, siento, hago, me pasan cosas...
- Tú no existes. No ves nada, no sientes nada, no haces nada ni te pasa nada. Siempre es: yo creo ver, yo creo sentir, yo creo hacer, yo creo que me pasan cosas. Siempre se trata de pensamientos que surgen de... ¡sé honesto!, de no sabes dónde. Le puedes llamar mi mente, mi conciencia, e incluso, si eres un poco grosero, mi cerebro, pero en realidad ahí no hay nada que sea tuyo.
Reconoce que no tienes ni idea de lo que vas a decir a continuación, que no tienes ni idea de lo que vas a pensar ahora, que nunca la has tenido, que todo lo que ha parecido surgir de eso que llamas tu mente, tu conciencia, es algo sobre lo que nunca has tenido ningún control, jamás se ha tratado de algo intencionado. Quizás hayas pensado que se trataba de tu voluntad, pero eso, también, ha sido otro pensamiento que ha surgido de... la nada. A lo largo de todo eso que llamas "mi vida personal" en realidad, lo único que has hecho ha sido identificarte con el último pensamiento que ha surgido, pero, mejor dicho, tú no te has identificado con nada, porque tú no existes, tu eres tan solo ese último pensamiento de autoconciencia que ha surgido de Dios sabe dónde.
El conocimiento certero de eso se llama iluminación, o claridad, y como es evidente, no le ocurre a nadie, es simplemente un acontecimiento en la conciencia del Hijo de Dios, la que se olvidó de reír cuando por su mente cruzó la pequeña idea loca de qué es lo que sería si estuviera separado de Dios. Y todo eso fue, realmente, un no-ocurrir en la eternidad, en un tiempo imaginario. ¿Recuerdas que Un curso de milagros dice que la consciencia fue lo primero que surgió con la separación?
Y, amigo mío, esto es lo más cerca que podemos llegar a la verdad desde la ilusión. Así, que no te preocupes. Vive tu vida imaginaria felizmente como Dios te dé a entender. Sé feliz y haz  felices a los que crees que te rodean. Sueña sueños felices hasta que Dios dé el último paso y gentilmente te retorne a su corazón, que es donde siempre has estado, pues no puede ser de otra forma.

sábado, 13 de mayo de 2017

Leer

Cuando leemos debiéramos preguntarnos seriamente para qué lo hacemos. La respuesta obvia es que leemos para aprender. Pero aprender es cambiar. Así que leemos para cambiar...de mentalidad.

Si realmente queremos aprender bien lo que leemos, es decir, si realmente queremos cambiar, hay que leer con conciencia. Y esa es una idea obvia y simple, pero no es nada fácil, porque nuestra conciencia es "dimensional", quiero decir, que tiene profundidad, múltiples niveles. De ahí, que según sea nuestro nivel de conciencia, así será de efectivo el aprendizaje y el cambio correspondiente. De nuevo, esto es muy obvio, pero no le prestamos suficiente atención a este asunto. Por ello, en muchas ocasiones leemos de forma superficial, retenemos muy poco, y no cambiamos de forma efectiva. 

Una cosa importante que hay que tener en cuenta, es que el uso de la conciencia (digo bien, el uso) requiere de cierto tipo de energía, llamémosle espiritual, por llamarle algo. A lo largo del día, y de los días, nuestra capacidad para acceder a ese tipo de energía fluctúa. No siempre tenemos la misma. El Tantra Yoga, que en realidad tiene muy poco que ver con el sexo, trata sobre ese asunto, trata sobre la consecución y manejo de esa energía sutil para manipular la conciencia. Digo ahora "manipular", por lo que habréis reconocido que me he introducido en el peligroso mundo del ego, pero es lo que hay, y aunque resulte blasfemo, el ego es la única herramienta que tenemos a nuestra disposición para trascender...el ego. Quizás os venga a la mente el que disponemos del Espíritu Santo para eso, pero, sed honestos, la decisión de dejar de tomar decisiones para dejárselas a Él, las toma el ego. Suena feo, pero es así. Por eso Un curso de milagros es un curso de entrenamiento mental...para el ego.

Volviendo al principio. Si queremos cambiar efectivamente, aprender bien, tenemos que leer bien, con conciencia (con...ciencia), con toda la energía espiritual que seamos capaces de invocar en ese momento. Hay circunstancias que favorecen mucho el aprendizaje. Momentos en los que nos sentimos especialmente inspirados, felices, en los que tenemos la impresión de que podemos tocar la pura certeza con los dedos. Y otros terribles, en los que nos invade la angustia, la desesperación, la más profunda depresión. Paradójicamente, ambos son igualmente válidos e ideales para el aprendizaje. Recordad las palabras del Apocalipsis "...puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca."

Resumiendo. El nivel de conciencia/energía que seamos capaz de llevar a la lectura es el determinará el cambio de mentalidad que andamos buscando con el aprendizaje. Así que, más nos vale leer con atención.